Las tensiones internas en la Audiencia de Palma y el Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJIB) han escalado a una fase de inmovilismo tras las revelaciones sobre conflictos judiciales internos. Las filtraciones han generado desconfianza entre los altos mandos, que prefieren ahora respaldar sus decisiones por escrito. Este cambio, según algunas fuentes, indica una debilidad en la gestión de Gabriel Oliver Koppen, presidente de la Audiencia de Palma. Además, un informe de la jefa del servicio de inspección, María Dolores Hernández Rueda, expuso negligencias graves, como casos sin actividad en una década y juicios penales programados para 2030. El presidente del TSJB, Carlos Gómez, generó expectación sobre posibles medidas de mejora, aunque aún no se ha definido ninguna acción concreta.
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