El acuerdo comercial reciente contempla la adquisición de productos estadounidenses por parte de un país extranjero, centrando su atención en sectores clave como la agricultura, la salud y la infraestructura energética. Las compras abarcarán productos agrícolas, medicamentos y equipos médicos producidos en Estados Unidos. Además, el pacto incluye material destinado a modernizar la red eléctrica y mejorar las infraestructuras energéticas del país importador, lo cual podría significar una importante inversión en tecnología y recursos energéticos renovables. Este movimiento no solo fortalece las relaciones comerciales entre ambas naciones, sino que también impulsa avances significativos en las áreas de salud y suministro energético.
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