En medio de la creciente agitación social en Irán, un destacado funcionario ha revelado que alrededor de 2.000 personas han perdido la vida en las intensas protestas que se han desarrollado durante las últimas dos semanas. Las manifestaciones, que surgieron como respuesta a diversas tensiones políticas y económicas, han sido enfrentadas con una fuerte represión por parte de las autoridades. Este aumento en el número de víctimas subraya la gravedad de la situación y plantea preocupaciones sobre el manejo del gobierno iraní frente a las demandas sociales. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención el desarrollo de los acontecimientos en el país.
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