El Gobierno de Donald Trump ha emitido una licencia general que reconfigura las sanciones sobre Venezuela, permitiendo a ciertas petroleras estadounidenses reanudar operaciones en el país, aunque bajo un estricto control de Washington. Este cambio surge después de que Trump incentivara a compañías como ExxonMobil y ConocoPhillips a invertir tras el arresto del presidente Nicolás Maduro. La nueva autorización exige que las empresas estadounidenses constituidas antes de enero de 2025 y los pagos a entidades venezolanas se realicen a través de cuentas controladas por Estados Unidos. Esta medida también prohíbe mecanismos de pago considerados opacos y busca reactivar el sector petrolero venezolano, cuya economía colapsó tras anteriores sanciones impuestas por Trump. Aunque la mayoría del petróleo venezolano se concentra en la Faja del Orinoco y requiere grandes inversiones, Chevron sigue siendo la única empresa con operación continua en Venezuela, aportando el 27% de la producción nacional en colaboración con PDVSA.
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