Hoy se llevará a cabo la firma de una orden ejecutiva para imponer un arancel global del 10%, medida que se justifica en disposiciones diseñadas para contrarrestar «prácticas comerciales desleales» atribuibles a otros países y empresas. Esta decisión surge en un contexto de crecientes tensiones comerciales y busca proteger la economía nacional frente a lo que se considera competencia desleal en el mercado internacional. La implementación de este arancel responde a la necesidad de salvaguardar los intereses comerciales domésticos y fomentar condiciones más equitativas para los productores locales.
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