En un reciente giro de eventos políticos, se ha revelado que un conjunto de perdones presidenciales fue firmado sin la autorización del ex presidente, según aseguran fuentes cercanas. Los documentos, aparentemente rubricados por asesores utilizando un bolígrafo automático, carecen de validez y vigencia debido a la ausencia de conocimiento o aprobación expresa del antiguo mandatario. Esta controversia pone en duda la autenticidad de los procedimientos seguidos en el cierre de su administración, generando cuestionamientos sobre la supervisión en los procesos internos del gobierno.
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