El presidente de Estados Unidos ha manifestado su postura en torno al derecho internacional, asegurando que no considera necesario apegarse a él para las decisiones estratégicas de su gobierno. En este contexto, ha señalado que tener bajo control a Groenlandia responde a una necesidad psicológica que, a su juicio, es fundamental para el éxito nacional. Estos comentarios subrayan una visión que prioriza intereses nacionales específicos sobre normas internacionales, generando una considerable atención y potencialmente controversia en la esfera diplomática internacional.
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