El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su deseo de «tomar Cuba», considerándolo un «gran honor», en medio de crecientes tensiones entre ambos países por un bloqueo energético que afecta a la isla. Sus declaraciones representan una postura más contundente respecto a su política hacia Cuba, insinuando un interés en las oportunidades de inversión turística. Trump respondió a preguntas de reporteros sobre la estrategia comparando la situación con Irán y Venezuela, subrayando que Cuba es una «nación fallida» pero con atractivo económico por su belleza natural y clima. La situación se agrava con un apagón total en Cuba y la expectativa de nuevos anuncios gubernamentales sobre reformas que permitirán a los cubanos en el exterior invertir en su país, en un contexto de presión creciente de la administración estadounidense.
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