El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desafió este sábado una orden judicial al seguir adelante con la deportación de venezolanos acusados de pertenecer a la banda criminal Tren de Aragua, pese a una sentencia del juez de distrito James Boasberg que bloqueaba la medida. La situación ha generado una fuerte controversia, con críticos que advertían sobre una «crisis constitucional» que podría desembocar en un proceso de destitución. Según la Casa Blanca, la orden judicial no fue acatada porque los aviones ya estaban en aguas internacionales, lo que, para altos funcionarios, invalidaba la aplicación del fallo. Mientras tanto, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ofreció encarcelar a los deportados, destacando la cooperación entre ambas naciones. La oposición y varias ONG han criticado la acción, señalando que viola el debido proceso y los derechos de los deportados. Trump ha responsabilizado a la administración de Joe Biden por la entrada de estos individuos al país, reforzando su postura de firmeza ante las críticas internas.
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