La depreciación del dólar ha generado preocupación entre los analistas, situando su valor en el nivel más bajo en cuatro años. A pesar de que los inversionistas han optado por vender dólares, el presidente Donald Trump no parece alarmado y sostiene que la economía va bien. Sus declaraciones en Des Moines han acentuado la caída de la divisa, aumentando el costo de las importaciones para Estados Unidos. La inestabilidad en la política exterior estadounidense, el elevado déficit y las tensiones con socios comerciales como Canadá, junto a las críticas hacia la Reserva Federal, destacan entre las causas de la depreciación. Mientras el euro y la libra ganan terreno, Trump mantiene que un dólar más débil fortalecerá las exportaciones, dejando claro que podría influir en su valor según las circunstancias económicas.
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