En un contexto de creciente tensión internacional, Donald Trump ha lanzado una controvertida operación militar, denominada «Furia Épica», contra Irán, aparentemente sin consultar ni al Congreso de Estados Unidos ni a la OTAN. Esta acción ha generado un fuerte rechazo entre los aliados europeos, quienes remarcan que esta no es su guerra, lo que ha enfurecido a Trump. En un intento por desviar la atención del conflicto iraní, el presidente de EE.UU. ha indicado un interés renovado en Cuba, describiéndola como una nación fallida, mientras el senador Marco Rubio negocia presuntamente un cambio de liderazgo en la isla. A la par que Estados Unidos mantiene una línea dura con Cuba, imponiendo un bloqueo petrolero que ha intensificado la crisis económica en la isla, la Administración Trump habría identificado a Óscar Pérez-Oliva, sobrino nieto de Fidel Castro, como una figura posible para liderar reformas económicas con un enfoque favorable hacia las inversiones cubanoamericanas. En medio de este complejo escenario, Trump parece estar buscando un triunfo político en Cuba en un intento por minimizar el desastre político en Irán.
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