Trump Exime a los Chips de Aranceles y Enfoca Impuestos en Equipos de Fabricación de Europa y Japón

El expresidente Donald Trump ha vuelto a sacudir el escenario internacional con una nueva estrategia comercial que, aunque protege a la industria de los semiconductores en Estados Unidos, amenaza con poner en jaque a los fabricantes de equipos de Europa y Japón. Desde el icónico avión presidencial, Trump comunicó que los chips permanezcan libres de nuevos aranceles «por ahora», calmando a los mercados tras semanas de incertidumbre. Sin embargo, los equipos de fabricación empleados en la producción de estos dispositivos, tales como escáneres de litografía de la compañía holandesa ASML y herramientas de la japonesa Tokyo Electron, no han corrido con igual suerte, quedando sujetos a aranceles del 20% y 24%, respectivamente.

El anuncio ha tranquilizado a gigantes tecnológicos como Apple, Google y NVIDIA, cuya estabilidad financiera se había visto comprometida por las especulaciones previas. TSMC, la mayor fundición de semiconductores del mundo, también respira aliviada. Gracias a un acuerdo con Trump y una inversión significativa en territorio estadounidense, la empresa taiwanesa queda exenta de un arancel del 32%, asegurando la continuidad de suministros críticos para empresas como NVIDIA, Qualcomm, Broadcom, Intel y AMD.

No obstante, la estrategia de Trump golpea duramente a países como Países Bajos, Bélgica, Alemania y Japón, cuyas economías dependen en gran medida de la exportación de equipos de fabricación de semiconductores a Estados Unidos. Analistas sugieren que el expresidente busca presionar a estas naciones para renegociar acuerdos comerciales, mientras impulsa compañías estadounidenses como Applied Materials y Lam Research a ocupar un espacio prominente en el mercado de herramientas de fabricación.

En un movimiento estratégico, una cláusula revelada por Goldman Sachs señala que las herramientas extranjeras que contengan más de un 20% de componentes de origen estadounidense estarán exentas de los nuevos aranceles. Esta medida está destinada a incentivar la relocalización de la producción en Estados Unidos, así como fomentar un mayor uso de tecnología «made in USA».

Esta política coloca a los fabricantes europeos y japoneses en una encrucijada: deben elegir entre trasladar parte de sus procesos productivos a suelo estadounidense o incrementar la integración de componentes americanos en sus productos, consolidando así la soberanía tecnológica de Estados Unidos y ejerciendo una presión económica y diplomática significativa sobre sus aliados.

El futuro de la guerra comercial se mantiene incierto, pues Trump ha dejado entrever que considera la posibilidad de imponer aranceles también sobre los chips. Esto dibuja un panorama complejo para los próximos meses, especialmente si aumentan las tensiones con China o si las negociaciones no alcanzan un consenso.

En este entorno volátil, el control del sector tecnológico se debate no solo en laboratorios de innovación, sino también en los espacios de poder político. Trump, una vez más, ha demostrado habilidade en el tablero global, reafirmando que en esta nueva etapa de la guerra tecnológica, la prioridad es fortalecer la industria nacional a toda costa.

Cayetano Andaluz
Cayetano Andaluz
Periodista y redactor de noticias de actualidad sobre Andalucía y sus provincias. También información en general.

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