El presidente ha enfatizado que la compra de Groenlandia es una prioridad estratégica para la seguridad nacional de Estados Unidos. Esta declaración subraya la importancia geopolítica de la región en el contexto del cambio climático y sus implicaciones sobre el acceso a recursos naturales y rutas marítimas. La administración está explorando vías diplomáticas y económicas para avanzar en esta propuesta, a pesar de las tensiones iniciales con el gobierno de Dinamarca, país al que pertenece Groenlandia. La iniciativa refleja la creciente competencia entre potencias globales por el control de áreas clave en el Ártico.
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