El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado sus declaraciones sobre la adquisición de Groenlandia, bajo soberanía danesa, sugiriendo que Estados Unidos podría tomar el control de la isla ártica «por las buenas o por las malas». En un encuentro con empresarios petroleros en la Casa Blanca, Trump cuestionó la soberanía de Dinamarca, señalando que Rusia y China podrían aprovechar si Washington no actúa. Aunque Estados Unidos tiene una base en Groenlandia, Trump insiste en que poseer la isla es crucial para la seguridad nacional. Esto ha generado preocupación en Europa, donde países han manifestado su apoyo a Dinamarca, temiendo que una escalada militar estadounidense desestabilice la OTAN. En respuesta, Trump reafirmó su compromiso con la Alianza pero advirtió sobre la influencia potencial de Rusia y China en la región si Estados Unidos no interviene. El secretario de Estado, Marco Rubio, continúa dialogando con líderes europeos, incluido el secretario general de la OTAN, para discutir la cuestión.
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