La Unión Europea y Estados Unidos, aunque interdependientes económicamente, atraviesan una fase de tensiones comerciales intensificadas por los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump. Este conflicto ha sacudido los mercados globales y plantea importantes retos para los países europeos, que dependen en gran medida de la tecnología estadounidense. Expertos advierten que la infraestructura tecnológica de Europa está profundamente enraizada en servicios americanos, lo que podría tener graves consecuencias si se interrumpen dichos servicios. Como respuesta potencial, se barajan impuestos a servicios digitales de EE.UU., complicando aún más una relación ya tirante. Mientras tanto, las tecnológicas estadounidenses han mostrado su cercanía con Trump, generando preocupaciones sobre su influencia y lealtad política. Europa, en un esfuerzo por disminuir esta dependencia, busca fortalecer su industria tecnológica, aunque el camino hacia la independencia digital se prevé largo y complicado. Las declaraciones mutuas entre líderes europeos y estadounidenses reflejan una rivalidad creciente, subrayando la urgencia de encontrar soluciones a una posible crisis económica y política transatlántica.
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