La Casa Blanca ha anunciado que General Motors, Ford y Stellantis no tendrán que pagar aranceles al importar vehículos a Estados Unidos durante el próximo mes. Esta medida sigue al establecimiento de gravámenes del 25% para productos de Canadá y México, en una estrategia proteccionista que ha sacudido el mercado bursátil estadounidense. La excepción temporal se enmarca en el tratado de libre comercio USMCA y brinda un mes a estos fabricantes para trasladar producción al territorio estadounidense, aunque algunos cuestionan la viabilidad de tal plazo. Según la portavoz Karoline Leavitt, este tiempo debería permitir a las empresas iniciar ese proceso, sin embargo, las críticas persisten sobre la factibilidad de tal cambio. Los ejecutivos de las automotrices, tras reunirse con Trump, argumentaron que sus operaciones sustentan empleo en EE.UU. gracias al USMCA. Mientras tanto, México y Canadá han anunciado represalias arancelarias, a lo que Trump ha prometido respuestas recíprocas. Este conflicto comercial también se entrelaza con las tensiones migratorias y el tráfico de drogas, temas centrales en el reciente discurso de Trump ante el Congreso.
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