El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la restauración de la libertad de expresión en su país durante su discurso ante el Congreso, no obstante, sus acciones recientes parecen contradecir su declaración. A pesar de prometer el fin de la censura gubernamental, las detenciones de activistas, el despido de promotores de programas de diversidad y la censura a medios como Associated Press plantean dudas sobre su compromiso con las libertades civiles. La detención del activista propalestino Mahmoud Khalil ha intensificado las críticas y provocado protestas en Nueva York, mientras que su administración enfrenta acusaciones de antisemitismo y amenazas a universidades por no «proteger» a estudiantes judíos. Además, la fiscal general ha advertido a manifestantes que protestan ante concesionarios Tesla, alegando terrorismo, en un contexto en el que se cuestiona la injerencia del CEO de Tesla, Elon Musk, en el gobierno. Estas medidas generaron preocupación sobre un efecto paralizante en la libertad académica e individual, marcando un giro preocupante en la política interna estadounidense.
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