El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, parece estar siguiendo el proverbio chino de observar cómo cae su enemigo, ya que uno de sus opositores más notables, el fiscal especial Jack Smith, dimitió poco antes de la investidura presidencial. Con la asunción de Trump, el Departamento de Justicia ha anunciado el despido de varios fiscales que participaron en las investigaciones contra el mandatario, relacionados con la gestión de documentos clasificados y el asalto al Capitolio. El fiscal general interino, James McHenry, justificó los despidos alegando falta de confianza en estos funcionarios para ejecutar la agenda presidencial. Entre los despedidos se encuentran fiscales de carrera como Molly Gaston y J.P. Cooney, quienes enfrentan un proceso legal tras participar en los casos contra Trump que fueron finalmente archivados por la tradición de no procesar a presidentes en el cargo.
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