En un encuentro crucial del Mundial, el plan estratégico del técnico Thomas Tuchel logró neutralizar a Erling Haaland, estrella noruega, permitiendo a Inglaterra avanzar a las semifinales. A pesar de ser una amenaza temida antes del partido, Haaland fue hábilmente contenido por los defensores ingleses Guehi y Stones, sus compañeros en el Manchester City. Aunque el delantero había brillado anteriormente en el torneo, incluso destacándose en la victoria sobre Brasil, su impacto fue nulo frente a los «Three Lions». Noruega logró anotar, pero un gol fue anulado por el VAR debido a una falta previa de Haaland. Su discreta actuación culminó con su sustitución en el descanso de la prórroga, confirmando la efectividad del esquema táctico inglés y sellando el final del torneo para Haaland, quien a pesar de haber tenido un Mundial notable, no pudo llevar a su equipo más allá de los cuartos de final.
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