En un desarrollo reciente que está alborotando el sector tecnológico, los hiperescalares comienzan a redirigir su atención y recursos hacia un componente previamente subestimado: la memoria. Según un informe de UBS, la memoria está comenzando a influir significativamente en los planes de gasto de capital (CAPEX) de estas gigantescas empresas tecnológicas. Se estima que un tercio del aumento del CAPEX en este año se debe a un incremento en los costos de la memoria.
Tras revisar los resultados más recientes, UBS ha ajustado al alza sus previsiones de CAPEX para los principales jugadores del sector hiperescala, proyectando un incremento del 43% para 2026 y del 28% para 2027. En términos numéricos, esto representa un gasto de 827.000 millones de dólares en 2026, con un crecimiento interanual del 61%, que aumentará a 915.000 millones de dólares en 2027, con un crecimiento del 11%.
Este fenómeno, que UBS describe como el ascenso de la memoria en la cadena de costos, sugiere que los hiperescaladores pasarán de gastar 53.000 millones de dólares en 2025 a 155.000 millones en 2026, y la impresionante cifra de 252.000 millones en 2027. Esta escalada de costos podría añadir aproximadamente 100.000 millones de dólares adicionales al CAPEX cada año, siendo responsable del 32% del incremento en CAPEX este año.
La implicación de este cambio se hace aún más evidente al desglosarlo a nivel de producto. En el caso de los servidores generalistas, UBS pronostica que la memoria podría sumar unos 10.000 dólares por servidor, lo cual es un aumento significativo cuando se considera la cantidad enorme de unidades desplegadas. Donde el impacto es más notorio es en las plataformas de inteligencia artificial a gran escala. En un rack NVL72, la cuota de costos de memoria podría pasar del 6% al 16% en el proceso de transición de GB200 a VR200.
Este cambio en el enfoque hacia la memoria tiene implicaciones profundas en el mercado. En primer lugar, se considera que el estancamiento ya no es solo un problema de «computación». La disponibilidad y el costo de la memoria se han convertido en factores críticos que afectan los ritmos de despliegue y los presupuestos. En segundo lugar, como la memoria aumenta su peso en la cadena de costos y en el rack, incluso pequeñas fluctuaciones en el precio pueden tener enormes consecuencias financieras a gran escala. Finalmente, la eficiencia emerge como un indicador clave oculto: con una mayor proporción del CAPEX destinado a la memoria, optimizar configuraciones y ciclos de compra podría tener un impacto financiero significativo.
En conclusión, a medida que la memoria se convierte en un jugador más prominente en el ecosistema de costos de las empresas hiperescalares, inversores y operadores deberán recalibrar sus estrategias y prioridades para adaptarse a este nuevo y dinámico escenario.








