Ucrania ha comenzado a retirarse de la región de Kursk después de haberse adentrado en agosto en una operación que inicialmente sorprendió al Kremlin y elevó la moral de sus tropas. En declaraciones recientes, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, enfatizó que se están tomando medidas para proteger la vida de sus soldados, a medida que las fuerzas rusas avanzan y controlan gran parte de Sujia, la principal localidad de Kursk. En respuesta a esta retirada, el presidente ruso Vladimir Putin ha visitado la región y subrayado la importancia de completar la liberación del territorio. En medio de la retirada ucraniana, Putin clasifica a los soldados capturados como «terroristas». La retirada total de los ucranianos podría completarse en cuestión de días, impulsada posiblemente por la aceptación de un alto el fuego de 30 días propuesto por Estados Unidos, lo que permitiría a Ucrania recibir nuevamente ayuda militar estadounidense. La situación deja a Putin en una posición complicada, ya que debe decidir qué hacer con el cese temporal de hostilidades, mientras que algunas voces en Rusia cuestionan si un acuerdo de alto el fuego puede ser interpretado como un triunfo.
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