La Consejería de Universidad, Investigación e Innovación está financiando un proyecto revolucionario desarrollado por el departamento de Ingeniería Química, Ambiental y de los Materiales de la Universidad de Jaén (UJA). Este proyecto ha descubierto cómo el orujillo, el material sólido que queda tras la extracción del aceite en las almazaras, puede tener una nueva vida como «esponja» para retener contaminantes.
En experimentos de laboratorio, este subproducto del olivar logró eliminar casi por completo un colorante industrial, demostrando su gran potencial. Esta iniciativa forma parte de un proyecto más amplio, financiado por la Consejería de Universidad, que busca maximizar los recursos del olivar dentro de un modelo de economía circular.
Los investigadores trabajaron en transformar este residuo en un bioadsorbente similar al carbón vegetal, mediante un tratamiento térmico de baja temperatura. El resultado es un sólido carbonoso, conocido como biochar, que podría revolucionar los procesos de depuración de efluentes industriales al eliminar compuestos orgánicos. Detalles de este estudio se han publicado en el artículo «Production of Bioadsorbents via Low-Temperature Pyrolysis of Exhausted Olive Pomace for the Removal of Methylene Blue from Aqueous Media» en la revista Molecules.
María Lourdes Martínez-Cartas, investigadora de la UJA y coautora del estudio, afirma que aplicar un modelo de biorrefinería al proceso de fabricación del aceite podría llevar a un aprovechamiento sin residuos, beneficiando así la sostenibilidad y rentabilidad del sector oleícola.
Tradicionalmente, el orujillo se ha utilizado para fines energéticos. En esta investigación, se aplicó un tratamiento térmico conocido como pirólisis, transformando el residuo en biochar, un adsorbente eficaz. Los ensayos a 400 °C durante una hora determinaron el mejor equilibrio entre rendimiento y propiedades para la eliminación de contaminantes, alcanzando casi el 100% de eliminación en condiciones óptimas.
Además, el biochar tiene la posibilidad de ser reutilizado. A través de un proceso de desorción, se podría liberar el contaminante retenido, regenerando el material para su uso en nuevos ciclos de depuración, según indica la investigadora de la UJA Safae Chafi.
Las aplicaciones potenciales del biochar son amplias, ofreciendo una alternativa sostenible y económica al carbón activo en plantas de tratamiento de aguas industriales, especialmente en el sector textil. También podría usarse para retener otros contaminantes orgánicos o metales pesados.
Paralelamente, otros investigadores están trabajando con el alperujo, un residuo húmedo de la aceituna, enfocándose en su fracción líquida para ampliar el concepto de aprovechamiento integral. Aplicaron un tratamiento de carbonización hidrotermal asistida por microondas, liberando azúcares solubles y compuestos fenólicos con propiedades antioxidantes. Mediante fermentación, estos azúcares se convierten en etanol, un biocombustible renovable, además de recuperar otros subproductos útiles.
Ambos estudios se inscriben dentro del concepto de biorrefinería, instalaciones que podrían aprovechar completamente los derivados del olivar, como las refinerías tradicionales hacen con el petróleo. Según Martínez-Cartas, si estos procesos son escalables, el sector oleícola podría no solo producir aceite, sino también energía renovable, materiales para depuración y otros compuestos industriales.
Fuente: Junta de Andalucía.








