La violencia desatada por el ICE y la policía, en el contexto de las políticas migratorias impulsadas por el expresidente Donald Trump, ha alcanzado niveles alarmantes en varios estados de Estados Unidos, convirtiéndose en un tema de preocupación social y política. Durante el mes de febrero de 2026, se espera que las redadas migratorias sigan su curso implacable, con un enfoque particular en California y Minnesota, donde las operaciones de ICE se han intensificado a pesar de las protestas y las denuncias sobre violaciones de derechos civiles.
En California, ciudades como Los Ángeles y diversas áreas del sur del estado han sido el escenario de operativos agresivos, con la posibilidad de que estos aumenten durante eventos de gran afluencia, como el Super Bowl. Esta situación ha desencadenado una atmósfera de miedo y terror entre la comunidad inmigrante, que se encuentra atenazada por la posibilidad de detenciones arbitrarias y despojos de su dignidad.
Minnesota enfrenta un desafío aún mayor. La reciente ola de operativos ha resultado en detenciones dramáticas y, en un caso particularmente desgarrador, la muerte de dos ciudadanos estadounidenses, Renee Good y Alex Pretti. La organización USTEA ha expresado su firme solidaridad con las víctimas de estas operaciones, que no solo secuestran a inmigrantes, sino que también separan a familias, incluidos los menores, de sus padres. La comunidad hispana se encuentra en una grave situación, privada incluso de derechos básicos como el acceso a la alimentación, la sanidad y la educación, creando un estado de vulnerabilidad extrema.
A pesar de la creciente presión social y los esfuerzos para reducir la presencia del ICE, el expresidente Trump ha reafirmado su compromiso de continuar con estas redadas. Esta persistencia en las políticas represivas está respaldada por un aumento histórico del presupuesto del ICE, que durante su segundo mandato ha alcanzado cifras sin precedentes, posicionándolo como la agencia policial mejor financiada en el país.
Desde USTEA, se ha denunciado de manera reiterativa el colosal incremento en los gastos militares y policiales en Estados Unidos, una tendencia que sigue catapultando al país hacia el primer lugar en gasto en defensa y represión a nivel mundial. A través de este enfoque, se hace cada vez más evidente que los recursos no se están canalizando hacia el bienestar de la población, sino hacia un aparato de control que atenta contra los derechos humanos.
Ante estos abusos de autoridad y el uso excesivo de la fuerza, USTEA ha manifestado su condena y su firme apoyo a aquellas organizaciones que luchan por defender los derechos de la población inmigrante, especialmente la de origen hispano. Se hace necesario mantener una voz crítica y solidaria que brinde apoyo, información y recursos a quienes más lo necesitan en estos tiempos de crisis. La situación no solo pone de relieve la vulnerabilidad de los inmigrantes, sino que también desafía los valores fundamentales de justicia y equidad que deben prevalecer en una sociedad democrática.
Fuente: USTEA.








