La cena de Nochevieja, un evento marcado por la tradición y la expectativa, se ha visto transformada por la tecnología en los últimos años. Aunque las fricciones familiares son comunes en estas reuniones, el uso de dispositivos como móviles y televisores ha cambiado la manera de gestionarlas. Las doce uvas, más que una simple tradición, son ahora pausas que brindan un respiro ante tensiones, facilitadas por la posibilidad de distraerse mirando el móvil o enfocándose en la televisión durante las campanadas. Asimismo, capturar el momento con fotos o recurrir a consultas rápidas en el móvil para zanjar discusiones son tácticas adoptadas naturalmente. El humor digital también actúa como un alivio, y los «microescapes» tecnológicos permiten gestionar las emociones sin confrontaciones directas. Si bien la tecnología no puede resolver los conflictos familiares, sí proporciona herramientas para sobrellevar la velada con serenidad, haciendo más llevadera la tradición de Nochevieja.
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