En un conflicto político en Móstoles, el Partido Popular (PP) ha defendido la destitución de una concejala, alineándose con una previa demanda del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que había criticado su desempeño. Al mismo tiempo, una concejala de Vox ha solicitado la dimisión del alcalde tras acusaciones de acoso laboral y sexual por parte de la concejala destituida. Mientras el PSOE reacciona enérgicamente solo cuando las denuncias de acoso sexual se hacen públicas, los partidos políticos parecen más enfocados en controlar el daño político que en apoyar a las víctimas. La situación refleja una preocupante dinámica en la que el dolor de las denunciantes se instrumentaliza políticamente, mientras los partidos priorizan sus intereses sobre la justicia y el bienestar de las afectadas.
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