El servicio de telecomunicaciones en itinerancia, conocido comúnmente como ‘roaming’, permite a los usuarios de teléfonos móviles y dispositivos digitales realizar y recibir comunicaciones cuando se encuentran temporalmente fuera del área de cobertura de su red contratada. Este servicio es especialmente relevante para aquellos que viajan al extranjero y quieren mantenerse conectados sin incurrir en altos costos adicionales.
Desde junio de 2017, los ciudadanos de la Unión Europea disfrutan del beneficio de no tener que pagar recargos por llamadas, envío de mensajes o acceso a internet en cualquier país miembro de la UE. Esta ventaja se extiende también a Islandia, Liechtenstein y Noruega, que forman parte del Espacio Económico Europeo. Sin embargo, países como Suiza, Andorra y el Reino Unido no se benefician de esta normativa, por lo que es aconsejable verificar con las operadoras la posibilidad de recargos al usar servicios de telecomunicaciones en estos países.
El ‘roaming’ gratuito se aplica únicamente a conexiones terrestres. Si se viaja en barco o avión, donde se utilizan sistemas de comunicaciones vía satélite, los usuarios pueden incurrir en cargos adicionales. Es fundamental recordar que el ‘roaming’ y las llamadas internacionales son distintos; las primeras se realizan dentro del área de cobertura del dispositivo, mientras que las segundas implican contactar con números fuera del país, lo que usualmente acarrea costos más altos.
Las operadoras de telecomunicaciones pueden aplicar una política de utilización razonable para evitar el uso indebido o excesivo del roaming. Si se detecta que un usuario ha utilizado más el servicio fuera de su país de contratación durante un período de cuatro meses, la operadora podría establecer recargos, previo aviso al cliente, quien dispone de 14 días para resolver la situación.
Para quienes viajan fuera de la UE, el roaming puede resultar costoso. Una alternativa es adquirir una SIM o eSIM de datos móviles para controlar los gastos y evitar sorpresas en la factura. No obstante, conectarse a redes wifi públicas puede suponer riesgos de seguridad de datos, por lo que se recomienda desactivar la itinerancia de datos cuando no se necesita.
Además, las personas que viven cerca de fronteras de países no pertenecientes a la UE, como es el caso de Marruecos, podrían encontrar que sus dispositivos se conectan automáticamente a redes extranjeras, pudiendo generar costos inesperados. La recomendación es configurar manualmente las conexiones para asegurarse de que el dispositivo se conecte únicamente a la red deseada.
En resumen, mientras el roaming dentro de la UE ofrece facilidades significativas para los viajeros, aquellos que se aventuran más allá deben tomar precauciones específicas para controlar sus costos de telecomunicaciones y proteger sus datos personales.
Fuente: Junta de Andalucía.