Este miércoles por la mañana, centenares de personas se han reunido frente al bloque Sant Agustí 14 en Barcelona, donde está previsto el desahucio de Txema Escorsa, un inquilino afectado por la presión de un fondo de inversión que busca transformar su edificio en ‘colivings’. Escorsa, quien vive allí desde 2015, agradeció el apoyo recibido, destacando la importancia de ver la vivienda como un derecho y no como un negocio. Aunque el Ayuntamiento de Barcelona ha solicitado a la empresa propietaria detener el desalojo, las tensiones continúan, con voces críticas como la del Sindicat de Llogateres denunciando la conversión de viviendas en ‘colivings’. La primera teniente de alcalde, Laia Bonet, aseguró que seguirán multando a la propiedad hasta que cumpla con la legalidad. El caso ha movilizado a colectivos de vivienda, poniendo de relieve los conflictos entre residentes y desarrolladores en el contexto del mercado inmobiliario local.
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