El inmueble del antiguo vivero de langostas en el barrio de Coll d’en Rabassa en Palma enfrenta serios problemas de ocupación ilegal desde hace más de un año, causando preocupación entre los vecinos. Jóvenes argelinos han sido señalados como los okupas del lugar, convirtiéndolo en un foco de inseguridad. Recientemente, la asociación vecinal denunció que estos individuos vierten aguas fecales al mar, afectando a bañistas cercanos. A pesar de tratarse de una propiedad de Demarcación de Costas del Gobierno de España, vecinos acusan al Ejecutivo de Pedro Sánchez de abandono. El edificio, en grave estado de deterioro, es un ejemplo de dejadez institucional, con problemas persistentes de delitos como robos y violencia por parte de los okupas, sin intervención efectiva de las autoridades.
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