En un fallo histórico, la justicia ha condenado a Hernández a 30 años de prisión tras ser hallada culpable de múltiples delitos graves, incluyendo terrorismo, traición, conspiración y tráfico de armas de guerra. La sentencia, que también contempla el cargo de asociación para delinquir, marca un precedente en la lucha contra el crimen organizado y el terrorismo. Este veredicto subraya el compromiso del sistema judicial en la lucha contra estas amenazas, enviando un mensaje claro sobre las consecuencias que enfrentan quienes atentan contra la seguridad nacional y el orden público.
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