En un encuentro cargado de tensiones y rivalidades, el Girona se impuso al Espanyol por 2-0 en Cornellà, demostrando que la paciencia puede rendir frutos en el vertiginoso mundo del fútbol. Pese a estar al borde del despido en el pasado, Manolo González y Míchel han llevado a sus equipos, el Espanyol y el Girona, respectivamente, a nuevas alturas. Mientras que el Espanyol luchó arduamente, fue el Girona quien se llevó la victoria, gracias a dos goles de penalti de Vladyslav Vanat. A pesar de la intensidad del juego y las controversias arbitrales, el Girona logró mantener su enfoque, consolidando su tercer triunfo consecutivo fuera de casa, demostrando que la persistencia en sus estrategias futbolísticas sigue rindiendo frutos.
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