El aumento del sobrepeso clínico y la obesidad en países desarrollados se asocia con un mayor riesgo de desarrollar al menos 13 tipos de cáncer, según datos recientes. A pesar de no ser factores de riesgo únicos, estas condiciones complicadas se vinculan con una inflamación crónica y el aumento de la producción de hormonas, lo que contribuye a la patogénesis del cáncer. La obesidad, definida convencionalmente por un índice de masa corporal (IMC) superior a 30, debe abordarse como parte de la lucha contra el cáncer, mediante intervenciones en estilos de vida, tratamientos farmacológicos o cirugía. La creciente conciencia sobre estos riesgos fomenta hábitos saludables, cruciales para mantener una buena salud más allá de preocupaciones estéticas.
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