La familia de Francisca Cadenas, desaparecida hace nueve años en Hornachos, Badajoz, se ha visto conmocionada al enterarse de que los dos investigados por su desaparición son vecinos que vivían en la misma calle y eran considerados casi como parte de su familia. La Unidad Central Operativa (UCO) ha cambiado el estatus de los hermanos de testigos a investigados, y su vínculo con la víctima era aparentemente cercano. La investigación ha generado una profunda inquietud en este pequeño pueblo, donde muchos habitantes sospechan que los responsables residen entre ellos. Mientras tanto, uno de los hermanos investigados sostiene su inocencia, declarando haber estado en el Hospital de Mérida la noche de la desaparición, mientras que los abogados de ambos denuncian la indefensión de sus clientes. La situación ha desatado un clima de desconfianza y ansiedad en la comunidad.
Leer noticia completa en OK Diario.


