En un encuentro de Champions League en Lisboa, el Real Madrid demostró una clara superioridad sobre el equipo de José Mourinho, aunque el marcador final reflejó un resultado ajustado. El partido se vio empañado por un incidente de racismo cuando Prestianni lanzó un insulto racista, lo cual fue denunciado por el jugador brasileño del equipo madrileño al árbitro, provocando una interrupción en el juego. Este incidente destaca la persistencia del racismo en el fútbol, a pesar de los esfuerzos por erradicarlo del deporte.
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