Por primera vez desde 1538, un Pontífice ha visitado la Roca, un acontecimiento que ha sido recibido con entusiasmo por la familia Grimaldi, quienes calificaron la jornada como excepcional. La visita marca un momento histórico y refuerza los lazos entre el Vaticano y Mónaco, resaltando la importancia diplomática y cultural de este encuentro sin precedentes en más de cuatro siglos. La asistencia del Papa en este evento resalta la relevancia de la Roca en el contexto religioso y político actual.
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