En un giro audaz de su vida profesional y personal, los estadounidenses Sam Correll y Spencer Claiborne decidieron abandonar su cómoda existencia en Kansas City, Misuri, para mudarse a Saranda, Albania, antes de cumplir los 40 años. Aunque disfrutaban de empleos bien remunerados y una vida estable, sentían que la rutina se había apoderado de ellos y anhelaban algo más significativo. Después de un viaje exploratorio por Europa, vendieron su hogar y bienes personales para establecerse en Albania, donde el régimen de visados les permitía permanecer por un año sin complicaciones legales. En este nuevo entorno, aprovecharon su experiencia en consultoría para crear una empresa, logrando permisos de residencia a largo plazo y ayudando a otros expatriados en el proceso. La decisión de dejar atrás sus pertenencias y la vida que habían construido no fue fácil, pero resultó liberadora, permitiéndoles construir una existencia más acorde con sus aspiraciones personales sin tener que esperar a la jubilación.
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