La juventud actual enfrenta el reto de demostrar que su capacidad de reflexión y análisis es valiosa y auténtica, en un contexto donde las voces más jóvenes a menudo se ven subestimadas o eclipsadas por la tecnología, como las inteligencias artificiales. La percepción errónea de que las nuevas generaciones son frágiles o carecen de experiencia militarizada para enfrentar desafíos ignora la realidad de un entorno en el que los jóvenes buscan hacer valer sus ideas y perspectivas. Esta lucha generacional subraya la necesidad de reconocer la importancia de integrar el pensamiento juvenil en los debates sociales y económicos actuales.
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