Hicham Jerando, un activista marroquí radicado en Canadá, se ha convertido en un dolor de cabeza para la monarquía de Mohamed VI debido a sus acusaciones de corrupción contra altos mandos del régimen. Las autoridades marroquíes han detenido a varios de sus familiares, incluidos menores, lo que apunta a una escalada represiva contra la disidencia. En entrevistas, Jerando denuncia que estos actos son una táctica de intimidación y reafirma su compromiso de exponer las irregularidades del régimen. Mientras advierte sobre la corrupción sistémica, acusa a altos funcionarios, como Abdellatif Hammouchi y el primer ministro Aziz Ajanuch, de estar al frente de este entramado. Jerando asegura que, a pesar de las amenazas, seguirá luchando por un Marruecos libre de represión y corrupción, convirtiéndose en símbolo de resistencia cibernética entre la oposición marroquí.
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