España enfrenta una encrucijada política tras las recientes elecciones generales, que han dejado un Parlamento fragmentado sin una mayoría clara. Los principales partidos se ven obligados a negociar complejas alianzas para formar gobierno, en un ambiente de incertidumbre que podría desembocar en nuevas elecciones si no se alcanzan acuerdos. El electorado, dividido y polarizado, refleja un cambio en el espectro político del país, impulsado por el auge de nuevas formaciones y el desgaste de las tradicionales. Este escenario plantea desafíos significativos para la gobernabilidad y estabilidad de España en el corto plazo.
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