El destino parecía decidido para Yannick Hanfmann, quien fue nombrado en honor al campeón de Roland Garros de 1983, Yannick Noah. A pesar de padecer una discapacidad auditiva del 60% desde su nacimiento, el tenista alemán ha logrado destacarse en el circuito profesional. Este miércoles se enfrentará al murciano Carlos Alcaraz en el Open de Australia, un torneo donde espera utilizar su particular experiencia en la cancha a su favor, ya que el ruido no lo perturba. Hanfmann, quien tuvo que dejar el fútbol por no escuchar las instrucciones de sus compañeros, ha encontrado en el tenis un espacio donde su enfoque visual es su mayor fortaleza. Por su parte, Alcaraz busca seguir innovando su juego, especialmente su saque, ajustando su técnica para lograr mayor control y precisión, un movimiento que ha perfeccionado tras meses de entrenamiento en Murcia.
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