El ascenso de José Luis Rodríguez Zapatero a la secretaría general del PSOE en el año 2000, tras un inesperado triunfo sobre el favorito José Bono, marcó el inicio de su controvertida carrera política. Conocido por su estilo afable y su discurso conciliador, su gestión estuvo empañada por decisiones polémicas como la visita al rey de Marruecos en 2001 sin la venia del Gobierno español, y la crisis del islote de Perejil. Durante los atentados del 11 de marzo de 2004, Zapatero, a pesar de haber promovido el Pacto Antiterrorista con el PP, no dudó en utilizar la tragedia para ganar ventaja política, lo que evidenció para sus críticos una presunta duplicidad. Su tiempo en el poder se caracterizó por decisiones que tensaron las relaciones internacionales y nacionales, como la retirada de las tropas de Irak y la gestión de la crisis económica de 2008. Su legado ha sido objeto de debate, alimentado por episodios donde su discurso aparentemente conciliador contrastó con acciones percibidas como divisivas.
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