En las últimas décadas, el mundo ha sido testigo de importantes avances en la igualdad de género, tanto en España como a nivel global. Sin embargo, persisten desafíos significativos, y la educación se erige como una herramienta fundamental para promover la equidad de género. En este contexto, ANPE reafirma su compromiso con una enseñanza que no solo cierre brechas de género, sino que también deconstruya estereotipos y fomente la igualdad desde las aulas, destacando la crucial labor del profesorado en esta tarea.
En la actualidad, la presencia de mujeres en la profesión docente es notablemente mayoritaria. Según los informes «Igualdad en cifras», publicados anualmente por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, las mujeres constituyen más de dos tercios del profesorado en todas las enseñanzas regladas. Sin embargo, en la docencia universitaria, la representación femenina se sitúa por debajo del 40%, lo que pone de manifiesto una desproporción que aún necesita atención.
En cuanto a los cargos directivos en centros educativos públicos de enseñanzas no universitarias, la tendencia es similar, con un predominio significativo de mujeres. A pesar de que las mujeres han representado históricamente una mayoría entre el profesorado, su presencia en puestos directivos ha sido problemática, especialmente en la educación secundaria. Durante la última década, ha habido un cambio positivo, logrando que las mujeres sean mayoritarias en roles como secretarías y jefes de estudios. Sin embargo, la dirección de los centros educativos sigue siendo un ámbito donde los hombres predominan, con una diferencia de alrededor de diez puntos porcentuales en los últimos datos.
Además de estas brechas de género, existen otras preocupaciones relacionadas con el acceso al mercado laboral. A igualdad de formación, las tasas de desempleo femenino son significativamente más altas que las de sus homólogos masculinos en la población de entre 25 y 64 años. Aunque esta brecha se reduce en el grupo de 25 a 34 años, persiste, especialmente entre quienes no completaron la primera etapa de Educación Secundaria.
Asimismo, la desigualdad salarial entre hombres y mujeres con el mismo nivel de formación es un tema preocupante, aunque es alentador observar que en el grupo de 25 a 34 años, esta brecha es más estrecha. El futuro de la igualdad depende en gran medida del empoderamiento de las niñas, adolescentes y mujeres jóvenes, ya que su participación activa es crucial para seguir avanzando en esta lucha.
Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, ANPE hace un ferviente llamamiento a toda la comunidad educativa para seguir trabajando unidos en la misión de que la educación inspire a las nuevas generaciones a superar barreras y conseguir una igualdad real y efectiva en todos los ámbitos de la sociedad. Juntos, podemos forjar un futuro más justo y equitativo.
Fuente: ANPE Andalucía.