Ácaros y Otoño: Cómo Diferenciar Alergias de Catarros con la Dra. Eva Lasa

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Dra. Eva Lasa, alergóloga de Policlínica Gipuzkoa: los ácaros encuentran en otoño su mejor aliado; cómo distinguir una alergia de un simple catarro

Con la llegada del otoño, muchas personas empiezan a experimentar síntomas que suelen asociarse con resfriados estacionales. Congestión nasal, estornudos y picor en ojos y nariz son comunes, pero no siempre son producto de un simple catarro. La alergia a los ácaros del polvo, favorecida por las condiciones ambientales otoñales, es a menudo la responsable de estos malestares.

La Dra. Eva Lasa, alergóloga de la Policlínica Gipuzkoa, explica que el otoño proporciona un ambiente ideal para la proliferación de ácaros. Las temperaturas suaves, sumadas a una mayor humedad y menor ventilación en los hogares, crean condiciones óptimas para estos insectos microscópicos. Según Lasa, esta alergia emerge como una de las principales causas de problemas respiratorios al finalizar el verano, presentándose con síntomas que incluyen picor en ojos y nariz, estornudos frecuentes y una congestión nasal persistente.

Uno de los errores más comunes es considerar estos síntomas como normales para la temporada. La Dra. Lasa advierte que estos problemas pueden impactar negativamente el sueño y el bienestar general, por lo que es esencial buscar tratamiento. A diferencia de un resfriado común, la alergia a los ácaros no causa fiebre ni dolor de garganta, y sus síntomas pueden prolongarse durante semanas o incluso meses si no se tratan adecuadamente. Además, los afectados suelen sentir un empeoramiento de sus molestias en espacios cerrados, a diferencia de los síntomas del catarro, que no discriminan entre interiores y exteriores.

Para aquellos que sospechan de una alergia, se recomienda una consulta con un especialista. Mediante una sencilla prueba cutánea, en apenas 15 minutos se puede confirmar el diagnóstico y determinar el tratamiento adecuado. La dra. Lasa subraya también la conexión entre la rinitis alérgica y el asma, indicando que el 40% de los pacientes con síntomas nasales alérgicos pueden desarrollar asma a lo largo del tiempo.

La prevención es clave para reducir la exposición a los ácaros. Recomendaciones prácticas incluyen mantener la humedad ambiental por debajo del 50%, utilizar deshumidificadores si es necesario y evitar elementos que acumulen polvo, como alfombras o peluches. Proteger colchones y almohadas con fundas antiácaros es crucial, dado que hasta el 80% de los ácaros domésticos se concentran en estos lugares. También es aconsejable lavar la ropa de cama a temperaturas superiores a 60 grados y emplear aspiradores con filtro HEPA.

El tratamiento para la alergia a los ácaros se fundamenta en tres estrategias: evitar el alérgeno, utilizar medicamentos para aliviar los síntomas y someterse a inmunoterapia específica, que aborda directamente la raíz del problema. La doctora Lasa resalta que la inmunoterapia es el único tratamiento que puede modificar la respuesta del sistema inmunológico frente al alérgeno, ofreciendo beneficios prolongados tras su administración.

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