La Administración Tributaria ha establecido nuevos criterios para la campaña de la Renta de 2025, lo que afecta a numerosos pensionistas en España. Aunque se rumoreaba la desaparición de la obligación de presentar la declaración de la Renta para ciertos pensionistas, esto es parcialmente cierto. Los jubilados con ingresos anuales inferiores a 22.000 euros, provenientes de un solo pagador, generalmente no tendrán que declarar. Sin embargo, si hay ingresos de más de un pagador que superen los 1.500 euros anuales adicionales, el umbral baja a 15.876 euros, lo que obliga a muchos a presentar la declaración. Las pensiones no contributivas, por su baja cuantía, suelen estar exentas de esta obligación. Además, el mínimo personal exento de impuestos varía con la edad, beneficiando a los mayores de 65 años. La jubilación anticipada y ciertas excepciones laborales, como las de personas con discapacidad o profesiones de riesgo, presentan particularidades que no alteran las normas básicas de declaración. Así, pese a los ajustes, para muchos pensionistas con ingresos bajos se simplifica el trámite, pero cualquier ingreso adicional puede cambiar la situación fiscal significativamente.
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