Análisis del Vínculo entre Déficit Fiscal y Deuda Nacional: Perspectivas y Desafíos Futuros

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Silvia Pastor

El análisis de las cuentas financieras del sector gubernamental ha proporcionado una nueva visión sobre las transacciones de activos y pasivos financieros, así como sobre el stock de estos elementos. Dos de los indicadores más destacados de este estudio son el saldo neto de préstamos y la deuda bruta, aspectos cruciales para el manejo de la tesorería gubernamental.

Tradicionalmente, se asocia el movimiento de la deuda gubernamental con el balance financiero del gobierno. Un déficit suele anticipar un aumento en la deuda, mientras que un superávit podría destinarse para su reducción. Sin embargo, la realidad es más compleja. En ocasiones, los déficits pueden ser cubiertos mediante la venta de activos financieros, y, paralelamente, la deuda podría crecer para financiar la adquisición de nuevos activos. Por ello, se observa que la variación trimestral de la deuda también se relaciona con la adquisición neta de nuevos activos financieros. Adicionalmente, la incurrencia de pasivos no reflejados en la deuda bruta, así como algunas diferencias de valoración, contribuyen a la variación de la deuda.

En el tercer trimestre de 2025, el déficit financiero, que representó un 2,9% del PIB trimestral, fue el principal impulsor del cambio observado en la deuda bruta, la cual se situó en un 4,5% del PIB. La financiación destinada a la adquisición de activos financieros netos, que representó un 0,5% del PIB, y el reembolso de pasivos no incluidos en la deuda bruta del gobierno, que supuso un 1,0% del PIB, también influyeron significativamente en el monto total de la deuda. Además, las diferencias entre el cambio en la deuda y el déficit se debieron a revaloraciones del valor de la deuda, ajustes entre transacciones y variaciones en el stock a valor nominal, junto con pequeñas discrepancias que constituyeron un 0,1% del PIB trimestral.

Estos datos se fundamentan en las recientes publicaciones de estadísticas trimestrales de finanzas públicas, que destacan cómo las medidas de contención ante la pandemia de COVID-19 y las respuestas políticas de 2020 y 2021 generaron cambios notables en la deuda. Estos cambios fueron impulsados principalmente por grandes déficits y la adquisición de activos financieros. Comprender esta información resulta fundamental no solo para los responsables de formular políticas, sino también para los ciudadanos que desean entender cómo las decisiones de gasto y financiamiento impactan tanto en la economía como en la salud fiscal del país.

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