En un emotivo recuerdo, se destaca la trayectoria de Antoni Tarabini, desde sus inicios como joven jesuita y profesor de latín en el colegio Montesión en los años 60, hasta su implicación social y política posterior en Mallorca. Su paso por la educación estuvo marcado por un espíritu crítico y compromiso social que se alineaban con los principios de la Compañía de Jesús, lo que le llevó a protagonizar momentos de rebeldía, como una sentada estudiantil en 1965. Con el tiempo, Tarabini dejó la sotana para dedicarse a la política, desempeñándose como concejal y participando activamente en la reestructuración del transporte público de Palma. Su estilo dialogante y su apego a los ideales de izquierda dejaron una huella perdurable, recordándolo como un referente en las tertulias radiofónicas de la isla. La muerte de Tarabini ha suscitado el reconocimiento de su legado como defensor de causas sociales en una era transformadora.
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