Antonio Ruiz, entrenador de goalball: «Nuestro objetivo es la inclusión, y a partir de ahí, sacar el máximo rendimiento»

3
minutos de tiempo de lectura
WhatsApp Image 2026-09-17 at 10.49.46

En el corazón de la Ciudad Deportiva Javier Imbroda, conocida por muchos malagueños como Carranque, el silencio habitual de las tardes se interrumpe con un golpe seco y el inconfundible sonido de una campanilla. Esta es la rutina en el entrenamiento del equipo de goalball, dirigido por Antonio Ruiz, un veterano del deporte adaptado.

En sus 26 años de dedicación al deporte para personas con discapacidad visual, Ruiz se ha convertido en una verdadera institución. Su historia con el deporte adaptado comenzó en el año 2000 cuando, tras una experiencia en el fútbol sala convencional, se le presentó la oportunidad de entrenar a un equipo de fútbol para ciegos. «Me atreví sin problema», recuerda sobre aquellos inicios, señalando su disposición a enfrentar nuevos retos.

Ruiz explica que el proceso para captar nuevos deportistas es minucioso: «Hacemos una especie de scouting, donde los interesados nos cuentan sus posibilidades y nosotros les mostramos las opciones de deportes que pueden practicar». Este enfoque no solo abre puertas deportivas, sino que ofrece una vía de socialización única para quienes participan.

La organización de una plantilla de deportistas tampoco es sencilla, debido a la variabilidad de los jugadores. No obstante, la flexibilidad es clave en la gestión de equipos. Actualmente, bajo su dirección, hay dos equipos masculinos de goalball, un equipo femenino y uno de fútbol para personas con baja visión, con miras a formar un equipo femenino de fútbol.

A pesar de la dificultad en transmitir qué es el goalball, un deporte especialmente diseñado para personas con discapacidad visual, Ruiz señala que una vez que los jugadores prueban la disciplina, muchos quedan enganchados. Sin instalaciones adaptadas inicialmente, su perseverancia llevó a la gestación de una estructura que ahora alberga varios equipos.

Más allá del aspecto físico, Ruiz destaca la importancia del deporte adaptado en el desarrollo de otras capacidades. «Aporta muchísimo en la orientación y discriminación auditiva, mejorando la autonomía de los jugadores en su vida diaria», afirma. Se trabaja la concentración y la comunicación, elementos clave en un deporte donde la coordinación de equipo es esencial.

La perspectiva de Ruiz sobre la alta competición y el disfrute es clara: “Es complicado mantener el equilibrio, pero en nuestros equipos intentamos que disfruten. Un error es solo eso: un error. No queremos maximizarlo”. Sin embargo, en la alta competición, la presión es un factor preponderante, algo que ha observado desde sus experiencias anteriores.

La relación entre entrenadores y jugadores es otro componente crucial. En los equipos dirigidos por Ruiz, la permanencia y el apoyo mutuo están por encima de la competencia interna que caracteriza a otras ligas. «Nuestro objetivo es la inclusión y sacar el máximo rendimiento posible de cada jugador», declara, reflejando un enfoque donde la integración y el disfrute van de la mano con el compromiso deportivo.

Cada tarde en Carranque, el sonido del goalball y la dedicación de personas como Antonio Ruiz, resuena no solo en el pabellón sino en el espíritu del deporte adaptado, recordando la valiosa lección de que más allá de las victorias, el verdadero triunfo es la colaboración y la inclusión.

Fuente: Federación Andaluza de Deportes para ciegos.

TE PUEDE INTERESAR