La Liga, bajo la dirección de Javier Tebas, decidió no cancelar el partido entre Levante y Athletic hasta minutos antes del inicio, a pesar de la activación de un aviso naranja por lluvias intensas en Valencia por parte de la AEMET. Esta decisión puso en riesgo a espectadores y personal de seguridad que se desplazaron y permanecieron en el estadio bajo condiciones meteorológicas adversas. El sindicato policial JUPOL criticó esta gestión, subrayando que los costes de los dispositivos de seguridad recaen sobre los contribuyentes, y exigió que la Liga asumiera estos costes para evitar futuros riesgos innecesarios. Los asistentes al evento buscaron refugio dentro del estadio y un corte de luz agravó la situación, mientras que el Centro de Coordinación de Emergencias declaró la situación de alerta en la comunidad.
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