Tener un árbol frutal en casa ya no es una cuestión de espacio, pues variedades como el mandarino, un árbol que combina resistencia climática con producción anual, son ideales para cultivar en maceta. Este cítrico, apto para terrazas y balcones, puede alcanzar entre dos y cuatro metros en jardín, pero se mantiene más compacto en contenedores. Su resistencia a temperaturas extremas y su adaptabilidad lo hacen idóneo para diversos climas en España. Cuidarlo requiere una maceta adecuada, buen riego según la estación, y abono regular de marzo a septiembre. Las flores del mandarino, que aparecen en primavera, dan paso a frutos que se recogen entre octubre y diciembre, ofreciendo cosechas abundantes en las décadas por venir.
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