En un acto político inusual, dos destacados líderes del Partido Popular se reunieron con decenas de jóvenes en una discoteca de Zaragoza para expresar su preocupación por lo que consideran un «deterioro de la democracia» en el país. Durante el evento, que atrajo a una audiencia juvenil significativa, los barones discutieron diversos temas relacionados con la situación política actual y promovieron la participación activa de las nuevas generaciones en el ámbito político. La elección de una discoteca como escenario refleja un intento deliberado de acercar la política a los jóvenes en un entorno menos convencional.
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