En un contexto de creciente concentración y transformación, el sector bancario español se enfrenta a desafíos significativos que requieren estrategias de gestión de riesgos proactivas y prudentes. En un evento reciente organizado por el Club Diálogos para la Democracia, la subgobernadora del Banco de España, Soledad Núñez, resaltó la necesidad de inversiones estratégicas y la adaptación rigurosa para enfrentar estos retos.
Durante su intervención, Núñez señaló el aumento drástico en la concentración bancaria del país. Las cinco principales entidades han incrementado su cuota de mercado del 40% en 2007 al 70% en 2023, situando a España en segundo lugar en Europa en cuanto a concentración bancaria. A pesar de ello, los niveles aún están por debajo de los umbrales que definirían un mercado como moderadamente concentrado, en comparación con países como Francia y Alemania que han mantenido una estabilidad en sus índices de concentración.
Núñez destacó la resiliencia del sector ante perturbaciones económicas globales recientes, como la COVID-19, la guerra en Ucrania y la crisis energética, que han puesto a prueba la solidez de este sector. A pesar de las presiones inflacionistas y un contexto lleno de incertidumbre, el sector bancario español ha mostrado fortalezas en solvencia, rentabilidad y calidad crediticia, gracias en parte a la intervención del Banco Central Europeo.
El sector bancario ha comenzado a experimentar un crecimiento en el volumen de crédito, una tendencia que podría continuar si la economía se mantiene estable. Sin embargo, Núñez advierte que las incertidumbres geopolíticas podrían impactar este crecimiento potencialmente positivo en el futuro cercano.
La subgobernadora también hizo hincapié en que las tasas de morosidad se encuentran en niveles históricamente bajos pese a la alta inflación y los incrementos en los tipos de interés. El desapalancamiento del sector privado ha resultado en un bajo nivel de endeudamiento en comparación con la crisis financiera global de 2008, lo que posiciona favorablemente al país para el futuro.
Las entidades deben también navegar en un entorno marcado por la digitalización y la sostenibilidad. Núñez señala que la adopción de la banca digital sigue en aumento, alcanzando un 80,8% de uso entre los usuarios de internet en 2024, con una proyección al alza para los próximos años. En materia de sostenibilidad, la banca debe apoyar el movimiento hacia energías renovables, vitales para la competitividad económica.
En cuanto al euro digital, la subgobernadora indicó que se concibe como un complemento al efectivo, reflejando la evolución de las preferencias de los consumidores en un cambio de paradigma hacia sistemas de pago digitales. Además, mencionó la necesidad de una posible simplificación regulatoria en Europa, subrayando que esto no debe implicar una desregulación.
En el encuentro también participó José Sevilla, presidente de Unicaja, quien abogó por un sector bancario europeo fuerte para enfrentar la competitividad global. Por último, Antonio Gavilanes, presidente del Club Diálogos para la Democracia, enfatizó la necesidad de reformar el mercado de capitales en Europa y retener el capital dentro del continente para fortalecer la economía regional.
Las palabras de Núñez y los otros ponentes resaltan la importancia de un enfoque estratégico y adaptativo ante los desafíos que enfrenta el sector bancario, con miras a un futuro de crecimiento sostenido y robusto.